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Cuando el gato le tiene miedo al veterinario


Si su gato le tiene miedo al veterinario, hay algunas cosas que puede hacer para aliviar su miedo. Además de una buena preparación, la calma, la serenidad y la prudencia son esenciales. El miedo al veterinario es un problema para muchos gatos - Imagen: Shutterstock / Kachalkina Veronika

Antes de una primera visita al veterinario con el gato en el mejor de los casos, lo has preparado con un poco de entrenamiento. Si quieres comenzar, mantén la calma absoluta y quita el estrés de tu tigre.

Miedo al veterinario: dar seguridad

A menudo, las personas son tan inseguras como sus mascotas antes de visitar a un veterinario, lo que aumenta su miedo al veterinario. Irradia calma y serenidad. Incluso si sientes tanta pena por tu pata de terciopelo, no debería ser consciente de ello.

El constante consuelo y la buena conversación solo aumentarían el miedo de tu gato porque le hace sentir que algo realmente malo está sucediendo. Los tonos fuertes, agudos y, por supuesto, agresivos tampoco son útiles. Hable con su animal con suavidad pero con confianza para apoyarlo y quitarle el miedo al veterinario.

Mantenga la visita al veterinario lo más breve posible

Para evitar el estrés innecesario, mantenga el tiempo en el veterinario lo más corto posible: haga una cita de antemano para que no tenga que sentarse en la sala de espera durante un tiempo innecesariamente largo. El ambiente inusual y posiblemente otros animales con todos sus ruidos y olores estresan enormemente a su gato. Cuanto menos tiempo tenga que soportar, mejor.

Toma tu tiempo

Incluso si no desea pasar más tiempo de lo necesario en la práctica, debe planificar el tiempo suficiente para la visita al veterinario del proyecto. Si tiene que meter frenéticamente a su amor en la caja de transporte y rascarse los pies con impaciencia en la sala de espera porque le preocupa si puede llegar a tiempo a su cita de seguimiento, transfiere el estrés y la incertidumbre a su animal. Esto no solo es incómodo para el gato, sino que al final también para usted y para el equipo de práctica, porque cuanto más estresadas estén las patas de terciopelo, más difícil será el tratamiento para todos los involucrados.

Si planifica el tiempo suficiente, incluso los descansos breves en el tratamiento no son un problema si su amor no coopera en absoluto o simplemente ya no puede hacerlo.

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Prepárate

Haga que sea más fácil para el veterinario trabajar con su ayuda y bríndele toda la información posible sobre los síntomas que ha observado y el historial de la enfermedad de su mascota. Por un lado, el conocimiento tiene un efecto calmante: cuanto más estrechamente tratas con tu gato, menos pánico puede propagarse y permanecen mucho más relajados. Por otro lado, la información precisa ayuda a cuidar al animal de manera rápida y eficiente. Si no le tiene miedo al veterinario, pero confía en él, su gato también lo notará.

Debería poder responder las siguientes preguntas:
¿Tu gato come y bebe normalmente?
● ¿Ella limpia y arregla como de costumbre?
● ¿Qué cambios en el comportamiento y la apariencia has notado?
● ¿Desde cuándo y en qué situaciones han existido los cambios?
● ¿Cómo son las heces y la orina? ¿Cómo se comporta el gato en la caja de arena?
● Posibles desencadenantes: envenenamiento? Cambio en la dieta? ¿Caída o accidente? ¿Cambio en las condiciones de vida?
● ¿Tu gato tiene que vomitar?
¿Sufre de diarrea o estreñimiento?
● cambios de peso?
● ¿Es sensible al tacto?

Condiciones de viaje agradables en el camino al veterinario

Para que su pata de terciopelo el viaje a la práctica veterinaria sea lo más cómodo posible, debe colocar una manta o una prenda de vestir en la canasta que huela a casa. Los elogios y recompensas en forma de golosinas también hacen una gran diferencia y pueden endulzar la visita al veterinario.

Sustancias calmantes

Además del olor doméstico, hay otras cosas que pueden ayudar a que el tigre de su casa se relaje, como feromonas, hierba gatera o valeriana. Sin embargo, no todos los gatos responden igualmente a estas sustancias. Algunas personas juran por la homeopatía, por ejemplo, en forma de flores de Bach. El efecto calmante de estos remedios se debe principalmente al hecho de que el propietario está convencido del efecto y, por lo tanto, está más relajado, lo que se transfiere al animal.

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Entrenamiento agradable para emergencias

La rutina ayuda a controlar el estrés, incluidos los gatos que temen al veterinario.

Si la canasta del gato solo se saca cuando se debe visitar al veterinario, el estrés comienza aquí. Si la canasta está justo en el departamento, cómodamente amueblada con acogedoras mantas, juguetes y un regalo ocasional, su nariz de piel estará feliz de entrar en la cueva de transporte.

También puede hacer viajes cortos en automóvil de vez en cuando y endulzarlos con golosinas, para que el gato aprenda no solo a asociar cosas negativas con el automóvil.

Lo mismo se aplica a los exámenes: revise la boca de su gato de vez en cuando o simplemente examine sus patas para que la situación del examen se convierta en territorio familiar.

Para que su gato pierda el miedo al veterinario, también puede llevarlo a visitas veterinarias "inofensivas". Durante los controles de rutina o como acompañante cuando una de sus otras mascotas tiene que ir al médico, su pata de terciopelo muestra que algo malo no siempre sucede cuando va al veterinario, por lo que no tiene que tenerle miedo.

Presta atención a las expresiones faciales de tu gato

La expresión facial de su favorito cambia mucho más rápido que el lenguaje corporal. Debe vigilar de cerca a su animal, especialmente durante el tratamiento. Con una observación cuidadosa, puede resolver una situación difícil antes de que se intensifique. Luego considere junto con el veterinario si es médicamente necesario continuar el tratamiento, posiblemente con la ayuda de anestésicos, o si debe detenerse por el momento para evitar traumas.